De dónde viene el nombre de este solitario
El apellido de esta variante cuenta barajas, no turnos, y conviene aclararlo antes de sentarse a jugar.
Quien busca un solitario doble suele estar pensando en cuántas cartas se giran del mazo, una o tres. Aquí no es eso: lo que se duplica es la baraja. Se mezclan dos barajas completas y de ahí salen las 104 cartas del reparto, mientras que el giro del mazo sigue siendo cosa tuya y puede ser de una carta o de tres.
El nombre tradicional del juego es Gargantúa, por el gigante de Rabelais, y se entiende en cuanto ves la mesa: once columnas ocupan casi todo el ancho y las ocho fundaciones llenan la fila de arriba. En inglés se le llama Double Klondike, que es exactamente este mismo juego.
Existe además un juego de salón para dos personas en el que cada jugador tiene su propio Klondike y ambos comparten las fundaciones del centro, a ver quién coloca antes su carta. En inglés comparte nombre con este solitario, pero no tiene nada que ver: en esta página juegas tú solo, contra el reparto.
Cómo se juega al Klondike con dos barajas
El objetivo es llevar las 104 cartas a las ocho fundaciones, cada una ordenada por palo del As al Rey. Las cartas viajan desde la mesa y el descarte hacia las fundaciones, y vuelven a bajar a la mesa cuando hace falta completar una secuencia.
- Se reparten diez columnas en escalera, de una a diez cartas, y una undécima columna empieza vacía. Al principio solo la carta superior de cada columna está boca arriba.
- En la mesa se construye hacia abajo alternando colores: sobre un 9 rojo va un 8 negro, y ese mismo 9 puede ir sobre un 10 negro. Las secuencias bien ordenadas se mueven juntas.
- Una columna vacía admite un Rey, o una secuencia que empiece por uno.
- Las ocho fundaciones arrancan con los Ases y suben por palo. Dos barajas significan dos fundaciones por palo, y cualquiera de los dos Ases de un palo puede abrir cualquiera de las dos pilas.
- Gira el mazo de una carta en una o de tres en tres: la elección es tuya y cambia la partida más que la baraja añadida. Cuando el mazo se agota, el descarte vuelve a él tantas veces como necesites.
- La partida se gana cuando las ocho fundaciones están completas, del As al Rey.
Dos barajas juegan a tu favor
El Klondike de una baraja acaba en posición muerta más a menudo de lo que la mayoría espera. Con 104 cartas hay aproximadamente el doble de movimientos legales en cada instante, así que una mesa que parece cerrada casi nunca lo está: en alguna parte todavía encaja una carta.
Lo que pagas a cambio es contabilidad. Dos Reyes negros, dos Ases rojos, dos ejemplares de cada carta que estás esperando y ocho pilas que vigilar en lugar de cuatro. La dificultad se muda del reparto a tu atención.
Cuatro costumbres que ganan partidas
- Descubre las cartas boca abajo antes que ninguna otra cosa. Diez columnas esconden más cartas que siete, y un movimiento que revela una vale más que uno que solo ordena la mesa.
- Retén cartas en la mesa en vez de subirlas. Un 6 enviado pronto a la fundación puede ser justo el que un 5 necesitaba abajo, y con un duplicado de cada carta en juego, guardarlo cuesta menos que en el juego de una sola baraja.
- Raciona las columnas vacías. Ocho Reyes buscan alojamiento, y llenar la única columna libre con el Rey equivocado es la forma más habitual de atascar una partida prometedora.
- Excava primero la décima columna. Debajo hay nueve cartas enterradas, y nada de lo que venga detrás puede ayudarte hasta que salgan.
Otros solitarios que probar
Klondike con tres barajas
El Solitario con tres barajas lleva la misma idea un paso más allá: tres barajas, catorce columnas y doce fundaciones.
Mini Solitario
Mini Solitaire va en la dirección contraria: fuera Reinas y Reyes, quedan 44 cartas y una partida que terminas en unos minutos.
Solitario Spider
El Solitario Spider también reparte dos barajas, pero construye por palo en diez columnas y no tiene descarte en absoluto.